Esta inestabilidad se refleja en dos niveles: Ejecutivo - Legislativo y
Ejecutivo - Municipal. El inicio de la contradicción siempre surgirá por la
posición rígida del sector neo-corporativo de la derecha chilena contemporánea.
Inestabilidad Ejecutivo-Legislativa: esta es la contradicción más
notoria en términos prácticos. Es producto de una incompatibilidad de la visión
del Ejecutivo con la del Legislativo frente a temas de importancia nacional.
Dos ejemplos ayudan a clarificar: la idea de legislar sobre el aborto
terapéutico y la ley anti-discriminación. En el primer caso, el gobierno asume
una postura favorable a discutir la idea de legislar, cuestión que es rechazada
de pleno por la bancada de la UDI. En el segundo caso, el gobierno da suma urgencia a la ley
anti-discriminación luego de la muerte producto de la brutal golpiza que sufrió
Daniel Zamudio por su condición homosexual, cuestión que la bancada UDI rechaza
de plano ya que puede abrir las oportunidades para el matrimonio homosexual. De
esta forma, las iniciativas del gobierno frente a temas de importancia para la
ciudadanía se ven bloqueados por la capacidad de veto que posee la UDI en el
Legislativo, desprestigiando al gobierno, volviéndolo inestable e ilegítimo.
Inestabilidad Ejecutivo-municipal:
esta contradicción surge cuando el gobierno ha decidido asumir una postura
conciliadora o en la búsqueda de una negociación, y han sido los sectores
vinculados a la UDI los que, al defender su postura ideológica en su espacio
local, han generado roces con el Ejecutivo, haciendo ver al gobierno como un
sector sin capacidad de control sobre su conglomerado. El ejemplo más
clarificador fueron las movilizaciones estudiantiles de 2011, cuando los
alcaldes de la UDI por Ñuñoa y Providencia, Pedro Sabat y Cristián Labbé
aplicaron mano dura contra las tomas en tiempos en los que el gobierno buscaba
dar señales de querer negociar con los estudiantes. Además de ello, comenzaron
una campaña de descrédito del gobierno, llamándolo “blando”, en el sentido en
que eran en sus comunas donde los estudiantes se tomaban los liceos y el
gobierno no hacía nada al respecto, dejándolos a la merced de los “subversivos”.
De esta forma, los objetivos del Ejecutivo se vuelven incompatibles con los objetivos
del sector neo-corporativo de la derecha chilena contemporánea, haciendo que el
gobierno en su totalidad deba hacerse responsable de la poca unidad de mando
dentro de este sector político.
Sumario:
La derecha chilena contemporánea
es una creación ficticia, ya que existe una clara naturaleza contradictoria
dentro de los sectores que la componen: un sector neo-corporativo y conservador
y uno neoliberal. Si bien el primero posee el control del Ejecutivo, es la
derecha neo-corporativa la que controla su actuar, dentro del mismo gobierno
como desde los niveles municipales y Legislativos. Esto crea inestabilidad del
gobierno, ya que no existe unidad de dirección y mando. Estas contradicciones
aparecen como una confrontación entre el Ejecutivo, el Legislativo y el municipal.
El origen de las contradicciones siempre partirá como consecuencia de la acción
del sector neo-corporativo contra el Ejecutivo, el cual si bien integran, no controlan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario