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jueves, 26 de abril de 2012

La nueva estrategia del gobierno de Sebastián Piñera: “estamos trabajando para usted”


Cualquier persona debiera sentir alguna sospecha frente al hecho de que sea un gobierno neoliberal quien voluntariamente desee responder a las demandas ciudadanas atentando contra sus propios valores. Luego de anunciada la eliminación del Crédito con Aval del Estado (CAE) el pasado lunes, y de la reforma tributaria por parte del Presidente Sebastián Piñera en cadena nacional el pasado jueves, el gobierno parece mostrar un cambio de estrategia frente a la ciudadanía que desde el inicio de este gobierno se ha manifestado en contra de las políticas tanto heredadas como también creadas por la actual administración. Este cambio de estrategia tiene relación con la nueva posición del gobierno frente a las demandas de la ciudadanía, es decir, el gobierno ha tomado conciencia de que, en la medida en que sea precisamente el gobierno quien solucione las demandas sociales, y no permita a su vez legitimar las movilizaciones ciudadanas, será capaz este de darles forma y controlar su elaboración e implementación, dejando a los actores sociales fuera de este proceso. Así, las nuevas leyes responderán a los intereses del gobierno y del sector político al cual representa, teniendo las nuevas políticas una función que deslegitima a los movimientos sociales que demanden cambios ya que estos “ya se están efectuando”. De esta forma, la ilegitimidad se transfiere desde el gobierno (con una desaprobación cercana al 70%) hacia la ciudadanía y al movimiento estudiantil (que poseía un 80% de adhesión popular) Por tanto, este año será el año de las propuestas y reformas, ya que el gobierno “escucha a la ciudadanía”, imposibilitándola de contar con la legitimidad suficiente para tomar medidas (como las marchas) para apresurar, modificar o crear procesos.

El actual gobierno ha pasado por un proceso de aprendizaje, en el cual se ha dado cuenta que la represión no contiene los movimientos sociales, sino que los agudiza. No solo ello, el impedir su manifestación genera solidaridad hacia ellos, lo cual ocurrió con las protestas en Punta Arenas, Hidroaysén, movimiento estudiantil o Aysén. La ciudadanía volvió propias estas demandas (lo que no implica que participaran en ellas, solo que las apoyaron), lo cual se refleja en las encuestas, las cuales no evaluaron bien al gobierno a pesar del crecimiento económico, la reducción de la cesantía, y la estabilidad de la economía. En este proceso de aprendizaje, el gobierno se ha dado cuenta de algo esencial sobre las demandas ciudadanas: se le pide al gobierno que resuelve estos problemas. Ante esto, el gobierno cumplirá con lo pedido, pero a su manera. La eliminación del CAE, por ejemplo, no elimina el endeudamiento ni el lucro dentro de la educación, ya que el endeudado pasa desde la banca hacia el Estado, el cual entregará una tasa del 2% anual sobre el precio de la carrera. Ante esto, las universidades pueden perfectamente subir a destajo los aranceles, ya que tienen la libertad de hacerlo. Por tanto, el nuevo problema será la brecha cada vez mayor entre Arancel de Referencia (arancel fijado por el Estado como el precio que debiera costar una carrera en términos estándar) y Arancel Real (lo que cobran las casas de estudios en función de sus propios criterios) Persiste de esta forma que los problemas sociales no quedan solucionados (un sello del actual gobierno) pero con una nueva apariencia (el gobierno está trabajando para dar respuesta a las demandas sociales)

Los gobiernos aprenden, así también la ciudadanía, y es deber de esta de tomar conciencia que se ha cumplido una fase en el crecimiento de los movimientos sociales y ciudadanos. La fase de demandar carencias debe dar paso a una fase en la cual lo obtenido no es capaz de satisfacer lo demandado. Esto es principalmente consecuencia del sesgo neoliberal del gobierno como también es por el hecho de que los actores perjudicados o por la inexistencia como por el déficit de una política pública no son parte de su diseño ni de su implementación. No es de esperar que un gobierno que ha sido parte de la aniquilación de un Estado otrora social solucione los problemas de los que ha sido creador. Es hora de un cambio de táctica y estrategia, y el cambio es ahora.



domingo, 1 de abril de 2012

La derecha contemporánea en Chile: la Historia de una contradicción

El brutal asesinato de Daniel Zamudio abrió un tema al debate público de vital importancia para la calidad de nuestra democracia: la existencia de una ley (de por sí insuficiente, ya que si bien la ley prescribe comportamiento, no asegura su efectividad en la vida real) que condene todo tipo de discriminación. La posición dividida que posee la derecha chilena contemporánea frente a este tipo de temas demuestra una constante desde la llegada de la “transición” a la “democracia” en este grupo político: una falsa unidad programático-ideológica con miras de un éxito electoral. La derecha chilena contemporánea es una coalición ficticia creada con la finalidad de mantener a este grupo político en todos los espacios de representación política que deban pasar por un procedimiento electoral democrático-representativo. Es ficticia en la medida en que las diferencias frente a temas valóricos e ideológicos pueden llevar a que los intereses de la coalición se vean mermados por la visión particular de cada bloque. Esta condición ha aflorado más aún desde que la derecha chilena contemporánea es gobierno, existiendo dos posturas claramente delimitadas: una derecha conservadora con rasgos neo-corporativos (UDI) y una derecha neoliberal (RN) Ambas derechas poseen una naturaleza propia, la que las hace incompatibles en la medida en que los debates pasan de ser programáticos a ideológicos o valóricos. Por tanto, la derecha chilena contemporánea posee una naturaleza contradictoria, que la hace inestable a nivel político.
Esta inestabilidad se refleja en dos niveles: Ejecutivo - Legislativo y Ejecutivo - Municipal. El inicio de la contradicción siempre surgirá por la posición rígida del sector neo-corporativo de la derecha chilena contemporánea.
Inestabilidad Ejecutivo-Legislativa: esta es la contradicción más notoria en términos prácticos. Es producto de una incompatibilidad de la visión del Ejecutivo con la del Legislativo frente a temas de importancia nacional. Dos ejemplos ayudan a clarificar: la idea de legislar sobre el aborto terapéutico y la ley anti-discriminación. En el primer caso, el gobierno asume una postura favorable a discutir la idea de legislar, cuestión que es rechazada de pleno por la bancada de la UDI. En el segundo caso,  el gobierno da suma urgencia a la ley anti-discriminación luego de la muerte producto de la brutal golpiza que sufrió Daniel Zamudio por su condición homosexual, cuestión que la bancada UDI rechaza de plano ya que puede abrir las oportunidades para el matrimonio homosexual. De esta forma, las iniciativas del gobierno frente a temas de importancia para la ciudadanía se ven bloqueados por la capacidad de veto que posee la UDI en el Legislativo, desprestigiando al gobierno, volviéndolo inestable e ilegítimo.
Inestabilidad Ejecutivo-municipal: esta contradicción surge cuando el gobierno ha decidido asumir una postura conciliadora o en la búsqueda de una negociación, y han sido los sectores vinculados a la UDI los que, al defender su postura ideológica en su espacio local, han generado roces con el Ejecutivo, haciendo ver al gobierno como un sector sin capacidad de control sobre su conglomerado. El ejemplo más clarificador fueron las movilizaciones estudiantiles de 2011, cuando los alcaldes de la UDI por Ñuñoa y Providencia, Pedro Sabat y Cristián Labbé aplicaron mano dura contra las tomas en tiempos en los que el gobierno buscaba dar señales de querer negociar con los estudiantes. Además de ello, comenzaron una campaña de descrédito del gobierno, llamándolo “blando”, en el sentido en que eran en sus comunas donde los estudiantes se tomaban los liceos y el gobierno no hacía nada al respecto, dejándolos a la merced de los “subversivos”. De esta forma, los objetivos del Ejecutivo se vuelven incompatibles con los objetivos del sector neo-corporativo de la derecha chilena contemporánea, haciendo que el gobierno en su totalidad deba hacerse responsable de la poca unidad de mando dentro de este sector político.
Sumario:

La derecha chilena contemporánea es una creación ficticia, ya que existe una clara naturaleza contradictoria dentro de los sectores que la componen: un sector neo-corporativo y conservador y uno neoliberal. Si bien el primero posee el control del Ejecutivo, es la derecha neo-corporativa la que controla su actuar, dentro del mismo gobierno como desde los niveles municipales y Legislativos. Esto crea inestabilidad del gobierno, ya que no existe unidad de dirección y mando. Estas contradicciones aparecen como una confrontación entre el Ejecutivo, el Legislativo y el municipal. El origen de las contradicciones siempre partirá como consecuencia de la acción del sector neo-corporativo contra el Ejecutivo, el cual si bien integran, no controlan.